19 abr. 2018

ENTRE NEBULOSAS



Entre nebulosas, rebotan casi reales impregnadas en tu aroma las vívidas imágenes de un tangible sueño, que apresa mis sentidos, con tu imponente figura, irrumpiendo mi atención y placidez del escenario. Extraño…inédito en mi software, tu rostro apasionado de corta cabellera…con franca sonrisa, librando al viento tus menudos dorados pechos, para pasar junto a mí, rebasando obstáculos, y rosar con la tibiez de tu espalda mi cuerpo, tallando sobre mi cara las sedosas huellas de tus cabellos y el seductor olor del néctar exquisito destilado por tu cuello, para luego conversar afables, y descubrir que formas parte de mis  añoranzas, incentivando la esperanza de encontrarte en realidad fuera de mis sueños. Valiendo en mis recuerdos el memorable encuentro, que no disipa el despertar, será entre nebulosas parte de mi adentro.

Mario Martin
19.04.2018

Fuente Imagen: http://carlosmanzano.net/mujeres07.html      

15 abr. 2018

CÉSAR VALLEJO MENDOZA (4 POEMAS y Biografía)

En homenaje, hoy 15 de abril 2018, al cumplirse 80 años de su fallecimiento



AMOR  PROHIBIDO

Subes centelleante de labios y de ojeras! 
Por tus venas subo, como un can herido 
que busca el refugio de blandas aceras. 

Amor, en el mundo tú eres un pecado! 
Mi beso en la punta chispeante del cuerno 
del diablo; mi beso que es credo sagrado! 

Espíritu en el horópter que pasa 
¡puro en su blasfemia! 
¡el corazón que engendra al cerebro! 
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste. 
¡Platónico estambre 
que existe en el cáliz donde tu alma existe! 

¿Algún penitente silencio siniestro? 
¿Tú acaso lo escuchas? Inocente flor! 
... Y saber que donde no hay un Padrenuestro, 
el Amor es un Cristo pecador!


DESNUDO  EN  BARRO

Como horribles batracios a la atmósfera, 
suben visajes lúgubres al labio. 
Por el Sahara azul de la Sustancia 
camina un verso gris, un dromedario. 

Fosforece un mohín de sueños crueles. 
Y el ciego que murió lleno de voces 
de nieve. Y madrugar, poeta, nómada, 
al crudísimo día de ser hombre. 

Las Horas van febriles, y en los ángulos 
abortan rubios siglos de ventura. 
¡Quién tira tanto el hilo: quién descuelga 
sin piedad nuestros nervios, 
cordeles ya gastados, a la tumba! 

¡Amor! Y tú también. Pedradas negras 
se engendran en tu máscara y la rompen. 
¡La tumba es todavía 
un sexo de mujer que atrae al hombre!


MEDIALUZ

He soñado una fuga. Y he soñado
tus encajes dispersos en la alcoba.
A lo largo de un muelle, alguna madre;
y sus quince años dando el seno a una hora.

He soñado una fuga. Un "para siempre"
suspirado en la escala de una proa;
he soñado una madre;
unas frescas matitas de verdura,
y el ajuar constelado de una aurora.

A lo largo de un muelle...
Y a lo largo de un cuello que se ahoga!


LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!


BIOGRAFÍA
César Abraham Vallejo Mendoza nació en Santiago de Chuco, Perú, el 16 de marzo de 1892. Sus padres fueron Fue el menor de once hermanos, su abuelo era un sacerdote gallegony su abuela una india mestiza. La familia pensó en dedicarlo al sacerdocio, lo cual marcó su formación y explica la presencia en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico. Sus estudios primarios los realizó en el mismo Santiago de Chuco, pero desde abril de 1905 hasta 1909 estudió la secundaria en el colegio San Nicolás de Huamachuco. Inició los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y de Derecho en la Universidad de San Marcos (Lima), pero abandonó sus estudios para instalarse como maestro en Trujillo.
En 1916 frecuentó el grupo El norte y se enamoró de María Rosa Sandoval, pero no tardó en irse a la Lima, donde conoció a lo más selecto de la intelectualidad limeña. En 1918 publicó su primer poemario: Los heraldos negros, en el que son patentes las influencias modernistas, sobre todo de Julio Herrera y Reissig.
En esta época trabajó como profesor en el colegio Barros, y en el Colegio Guadalupe. Su madre murió en 1920 y al volver a Santiago de Chuco fue encarcelado injustamente durante cien días, acusado de haber participado en el incendio y saqueo de una casa. En la cárcel escribió la mayoría de los poemas de Trilce. Trilce anticipó gran parte del vanguardismo que se desarrollaría en la década de los veinte. En este libro Vallejo lleva la lengua española a límites insospechados: inventa palabras, fuerza la sintaxis, emplea la escritura automática.
Cuando es liberado embarcó en el vapor Oroya el 17 de junio de 1923 en dirección a Europa. Llegó a París el 13 de julio. Allí consiguió mantenerse como redactor en Variedades, Amauta, El Comercio y Mundial, pero lo importante fue que inició su amistad con dos de los grandes poetas hispanoamericanos: Juan Larrea, Vicente Huidobro, Pablo Neruda y conoció a Tristán Tzara.
En 1930 el gobierno español le concedió una modesta beca para escritores. En 1932 se afilió al Partido Comunista Español, regresó a París, donde vivió en la clandestinidad, y donde, tras estallar la guerra civil, reunió fondos para la causa republicana, que le inspiró una de sus últimas obras: España, aparta de mí este cáliz.
En París se casó con Georgette Phillipart en 1934.
César Vallejo falleció el 15 de abril del 1938, un viernes santo con llovizna en París, pero no un jueves, como escribió en su famoso poema:
“Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.”

La historia ha consagrado a César Vallejo como uno de los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX (fue, en opinión del crítico Thomas Merton, "El más grande poeta universal después de Dante").
Fuente: https://www.escritores.org/biografias/209-cesar-vallejo-mendoza