11 abr. 2016

PERDÓNEME, MI BELLA DAMA


Cúmulos del alma escudriñando vacíos, buscando drenar su necesidad en un motivo, hicieron surgir de mi Ego, siempre pendiente restando presente a la vida, la creación de espejismos, inventando sustentos para nutrir el ansío, haciendo fluir verbos de amor comprometido, creando imperdonable ilusión a quien creyéndome, no le fue merecido, y sin reservas, confiada, me entregó la pureza de su amor más sentido, pero el amor aunque uno quiera, no se inventa, siempre reclamará la autenticidad de lo querido, y mi alma aunque tardía, pudo comprobar intenciones de mi mente jugando con sus deseos,  descubriendo el desvarió. Perdóneme, mi bella dama, no quise hacerle daño, me deje arrastrar por turbulencias y remolinos, creyendo real lo que sentí, dejándome engañar a mí mismo, pensé era Ud. quien acompañaría mi vida hasta el final de mi destino, fluyendo del alma poesía, motivando cada día la elocuencia de mis versos, haciéndole subir en esa nube en que mi Ser también tuvo sus deseos. Perdóneme, no sabe cuánto también me daña descubrir emboscadas de mi mente, creando fantasías para satisfacerse con desdichas, defraudando el alma y quitándole su melodía. Nos queda, recordar lo bonito, dejando al tiempo sanar las heridas.


MARIO  MARTIN
10-04-2016  

Imagen: Acuarela del artista Steve Hanks