5 dic. 2014

LA EDAD DE NUESTRO TIEMPO






Cortado aire por látigos de fuego, en su brillante escarcha de azul profundo tiñéndose de negro, mientras la estrella hecha polvo no puede respirar tras catastrófico estruendo, choque de polos que se aniquilan en su encuentro, para girar en nuevo vuelco el ciclo histórico de lo eterno. Ya tocó a cada edad, desde la natural coexistencia de la debilidad frente a la bestia, agruparse en procura del sustento, repartir el trabajo y persistencia, para llegar a cultivar granos de tiempo y cosechar los frutos del mágico brebaje que hace visible la impactante verdad oculta detrás de aparentes cortinas de hierro, y que esconden la sencillez  armoniosa como esencia de equilibrio y  fluidez del universo, para ser secuestrada por el Sargón que aún no ha muerto, sometiendo a su dominio, de apetito insaciable, al corazón de nuestros pueblos. Pero ha llegado el momento de liberar el secuestro y que florezca en beneficio del feliz amor, dirigiendo la edad de nuestro tiempo.

MARIO MARTIN
4.12.2014

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