21 abr. 2015

UN MATE Y UN CAFÉ


Llevado por la brisa a confines infinitos, en remolino de sobrevivientes naufragios, ilesos, siguiendo instintos del alma en su sustento, tras el aroma divino que alimenta el espíritu y embriaga la sed, en mezclas milagrosas de exuberantes aromas de frescas yerbas y un café, matizados en un tango con alma llanera que saludan al alba con mágico encuentro, de afines, en momento dedicados a ser, viviendo plenos, sin preguntas ni respuestas, disfrutando la existencia en un nuevo amanecer, que entre cálidas sábanas despierta en ganas de entregarnos íntegros, al deleite de alfajores mojados en sorbos de un mate y un café.


MARIO MARTIN

21.04.2015