30 abr. 2015

PARAISO PERDIDO



Guiada por fauces de bífida lengua, palmo a palmo reptando hasta el último rincón donde menguan los respiros, en procura de latidos que amenacen con la cura a su perpetuo dominio; al acecho, depredando insaciable la natura, convirtiéndola en deshumanizados desiertos, siempre sigilosa tras su presa buscando perfecta la mordida, inoculando la innata y sublime pureza con el germen del prohibido fruto que enajena las mentes en el averno de los egos, haciéndonos perder el Paraíso. 


MARIO MARTIN
29.04.2015  


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