19 jun. 2016

SUCUMBIENDO AL SÚCUBO


Oyendo en lo desconocido un susurro de silencio, quedo habitando inmóvil envuelto en extraño fuego, que al pronunciar mi nombre  con su roce de seda en los dedos, me hace entre penumbras estallar petrificado en mis miedos, congelado, inerme, anclado a mi lecho, y quedar impávido en un halo de luz encantado, frente a la exuberante hembra de sugestiva hermosura, exhibiéndome impúdica el sensual cuerpo para invitarme a su seductor juego, donde extasiado en el placer de sus carnosos labios, que recorren con hambre mi cuerpo, nos  entreguemos al delirio más placentero, mientras así me conduce, sujetando mi voluntad, a sucumbir en las llamas del averno, cuando oportuno, el más fiel de mis amigos, me rescata al despertarme en un ladrido, volviendo a la vida, así gracias a Toby, mi  querido perro.

MARIO MARTIN

19.06.2016